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4/25/2011

メキシコ・ロックの再構築

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Café Tacuba, Re, Warner Music (1994) 
「ラテンアメリカ音楽は好きですか」と日本人に問われると、筆者はどうしても迷ってしまう。
まず、何よりも「ラテンアメリカ音楽」と言われても、 それがどのジャンルを表しているのかが分からない。一つだけ、自分の中ではっきりしていることは、「ラテンアメリカ音楽」は「洋楽」ではないことである。 「洋楽」は、日本国内以外の外国の音楽のことを指すが、日本人は頻繁に「洋楽」を欧米、特に英語の歌を指すのに使用している。したがって、スペイン語とポ ルトガル語を公用言語にしているラテンアメリか諸国の音楽を「洋楽」のジャンルに入れることはできない。

8/14/2009

Descanse en paz

El 13 de agosto pasado, falleció el estadounidense Les Paul. Una noticia triste, aunque algo previsible. El señor tenía 94 años.

Pero ¿quién es Les Paul? Lester William Polfus fue un reconocido guitarrista estadounidense y es reconocido por la revista Rolling Stones como uno de los 100 mejores guitarristas de todos los tiempos. Empero, no fue su técnica en la guitarra (es muy bueno, la verdad), lo que lo haría famoso, sino su aporte como diseñador de guitarras. Él diseñó de una de las guitarra eléctricas que revolucionaría el rock mundial: la Gibson Les Paul.

La primera Les Paul se construyó en 1952 y después de algunos fracasos, logró posicionarse como una de las más codiciadas guitarras. Actualmente, hay una versión llamada Robot Guitar Les Paul: una guitarra ultra moderna que se afina por sí sola… En lo personal se me hace una mamada. Disculpen la expresión.

La difusión de la Les Paul ha sido amplia y algunos músicos famosos, utilizan o han utilizado esta guitarra (Slash, Jimmy Page, Fran Zappa, Paul McCartney, entre otros). Igualmente, es el control del video juego, Guitar Hero. Nunca lo he jugado. Parece interesante, pero prefiero una guitarra de verdad.

Una información más detallada, aunque no sé si tan verídica, la pueden encontrar en el Wikipedia.

Ahora bien, en lo personal nunca me ha gustado las guitarras Les Paul. Me gustan las guitarras Gibson (hace varios años compré una semi-acústica), más que otras marcas como la japonesa Ibanez o la estadounidense Fender. Inclusive más que las Gretsch. Sin embargo, no he podido tomarle gusto a la Les Paul.

Debo advertir que soy muy malo tocando la guitarra y a lo mejor no soy la persona más indicada en opinar, pero la Les Paul es pesada. Además, la distancia entre las cuerdas son muy estrechas. Supongo que Page o Zappa no tendrán problemas, pero para alguien que es torpe con los dedos como yo, las Les Paul es un poco impráctica.

En fin. La muerte de Les Paul es sin duda lamentable pero su legado sigue vivo en la guitarra que diseñó, la cual seguirá siendo uno de los íconos del rock y más en un país como Japón, en donde existe una gran población que toca la guitarra (eso no implica que la música japonesa contemporánea sea buena, todo lo contrario)

3/19/2008

El futuro del Enka

(Artículo publicado en Diario Monitor el 17 de marzo de 2008)

Existe un género musical en Japón llamado Enka. Este tipo de música mezcla la escala pentatónica (5 notas) que se usa tradicionalmente en la música japonesa con los sonidos “occidentales” (escala de 7 notas). Un ejemplo claro, es la canción “The Flower of Carnage”, que está incluida en la banda sonora de la película Kill Bill (2003) y que es interpretada por Meiko Kaji.

Ahora bien, desde un perspectiva del tipo de audiencia y por los temas que suele tratar (historias de separación, la alusión de paisajes naturales como el mar y la nieve, así como el alcohol), el enka se le suele equiparar con la música country, el fado portugués o la música ranchera mexicana. Empero, musicalmente dista mucho de estos géneros (también hay una clara diferencia entre el fado, la música country y las rancheras) y es tan viejo como esta expresiones musicales: el enka surge en el periodo de ocupación estadounidense (1945-1952).

Por lo que toca a las características específicas del enka. Primero, sus interpretes suelen vestir ropas tradicionales. Las mujeres usan el kimono, mientras que los varones usan el hakama (aunque abundan también trajes blancos o sacos con chaquiras). Segundo, sus interpretes representan a los estereotipos de la feminidad y masculinidad tradicional japonesa. Las cantantes tiene tez clara y rasgos finos, mientras que los varones tienen facciones toscas. Tercero, la escenografía y la coreografía es llamativa. Por ejemplo, cuando los cantantes de enka interpretan sus canciones, comúnmente cae nieve falsa o bien aparecen en el escenario un grupo de personas bailando alguna danza regional.


Como vemos, el enka representa todo un “show”, pero en años recientes enfrenta una crisis. La venta de los discos ha disminuido dramáticamente. Además, su presencia en la televisión se ha reducido y un problema mayor ha sido que los jóvenes, ya no ven atractivo este género. Muchos lo tachan de arcaico (aunque no lo es tanto) y hasta de “pueblerino”. De este modo, el enka se ha vuelto en un género más para las generaciones más viejas y las personas de la provincia.


¿Por qué sucede esto? Una de las causas más comunes que explican esta disminución, es la reducción de la población rural, pero también está influenciado por la ampliación de los gustos musicales de los japoneses. Sin embargo, hay algo que no cuadra. Si sólo son las generaciones viejas las que escuchan el enka, entonces, por qué ha disminuido su presencia. Los estratos de personas mayores de 50 años en Japón es muy amplia y el número de jóvenes es menor. Debería pasar lo contrario.


Hay muchas razones que explican esta contradicción, pero la más grande desde mi perspectiva es la marcada tecnificación de la actual industria musical japonesa. Por ejemplo, ahora, para escuchar la música, es necesario tener un celular, un ipod o una computadora. Esto hace que las personas de edad avanzada queden relegadas y el enka no pueda difundirse.


Para no extender más la cavilación, es claro que el enka está estancado, pero no implica que se tenga que menospreciar su valor. En lo personal no me gusta mucho, pero reconozco que sus interpretes tienen una voz educada. De hecho, la mayoría de los cantantes del J-pop (la música popular japonesa), especialmente los grupos de varones y mujeres que sólo bailan y están vestidos de manera “ridícula”, no son capaces de cantar como los cantantes de enka.


A guisa de conclusión, la disminución paulatina del enka puede resultar en una pérdida de uno de los géneros más representativos del Japón de la posguerra. ¿Qué se puede hacer para evitar su extinción? Como lo ha señalado, Martin Freedman —ex guitarrista del grupo estadounidense Megadeth, quien actualmente radica en Japón y es un amante del enka— hoy más que nunca, las personas involucradas en la industria del enka tienen que ser más imaginativas. Inclusive, Freedman señala que es necesario la adaptación de este género con otros tipos de música como el heavy metal.


Tengo mis reservas de que esto se pueda hacer esto, ya que la gente de la industria del enka es muy conservadora, pero si no se hace algo drástico, es muy difícil que este género logre sobrevivir. Ahora bien, en semanas recientes hay indicios que muestran que se está generando un cambio. El afro-estadounidense Jero hizo su debut como cantante de enka, pero a diferencia de sus colegas, se rehusó por completo a vestirse de kimono y sale vestido como cantante de hip-hop. Algo grotesco sin duda, pero veamos qué pasa.

7/31/2007

Fuji Rock: el festival ecológico

(Artículo publicado el 21 de marzo de 2007 en Diario Monitor)

El pasado viernes 27 de septiembre, tuve la oportunidad de asistir al Fuji Rock: el festival de música más importante de Japón y probablemente de todo el Asia-Pacífico.

Como lo indica su nombre, el evento musical tienen una relación directa con el Monte Fuji: el volcán más famoso de Japón. Empero, el Fuji Rock se ha realizado sólo una vez en las cercanías del pico más alto de Japón (En la primera edición de 1997). Por problemas climáticos, pero también logísticos y de seguridad, los organizadores han tenido que trasladar el festival veraniego a la Estación de Esquí de Naeba, ubicado en la prefectura de Niigata (un lugar totalmente alejado del Monte Fuji). Así, a partir de 1999, todos los Fuji Rock se han llevado acabo en esta región y aproximadamente más de 120 mil personas asisten todos los veranos a este evento.

Por lo que toca al formato de este festival. Es muy similar a los que se realizan en el Vive Latino (México) o el Lollapalloza (Estados Unidos). Es decir, existen numerosos escenarios en donde tocan en horarios simultáneos diversos grupos nacionales e internacionales, generalmente programados según su éxito comercial. Asimismo, pese a que tratan de mantener un privilegio hacia el rock, también están presentes otro tipo de géneros como el electrónico, el hip hop, entre otros. Aunado a lo anterior, los diversos patrocinadores del evento, así como organizaciones no gubernamentales colocan sus puestos para presentar sus productos y actividades sociales.


Por lo que respecta a los artistas y grupos que han desfilado, durante los últimos 10 años por el Fuji Rock, tenemos a los siguientes: Red Hot Chili Peppers, Green Day, Björk, Elvis Costello, Foo Fighters, Blur, Sonic Youth, Oasis, Eminem, entre otros. Inclusive, grupos hispanoparlantes como Todos tus muertos y El Gran Silencio han tocado en el Fuji Rock y han tenido una inusual aceptación dentro del público japonés.


Y en esta ocasión, se presentaron en el Fuji Rock el legendario grupo británico The Cure, el veterano cantautor estadounidense Iggy Pop, el trío británico Muse, el trío irlandés Beastie Boys, el duo británico de música electrónico Chemical Brothers, entre otros. Sin duda, este tipo de festivales representan una experiencia interesante y única, ya que permite a los asistentes presenciar diferentes artistas.


Sin embargo, hay que recalcar que también representa un enorme sacrificio para las personas que asisten a este evento. Por ejemplo, los factores climáticos como el excesivo calor y la lluvia, las malas condiciones del campo de esquí, así como el ambicioso itinerario del festival; son sumamente desgastantes para los asistentes. Igualmente, hay que añadir que al estar tan alejado la Estación de Esquí de Naeba de las grandes urbes, no hay otra opción que quedarse a campar u hospedarse en las cercanías, implicando un gasto extra. Finalmente, la excesiva ingestión de alcohol, las posibilidades de actos de violencia y los accidentes son también problemas que ponen en peligro la integridad física de los asistentes.


A pesar de todos estos problemas y costos creo que el “sacrificio” vale la pena. La calidad de los grupos (no todos) es buena y los artistas que cierran cada uno de los tres días del festival ofrecen un gran show. Por lo menos el que me tocó a mi, The Cure, sí lo fue. Además, comparado con los eventos que se realizan en México, el Fuji Rock mantienen un orden y sin duda alguna es menos violento que el Vive Latino. Igualmente, no podemos dejar a un lado la importancia económico que tiene el Fuji Rock. Este festival ha representado una fuente importante de recursos para Echigo Yuzawa, una ciudad que vive exclusivamente del turismo invernal y la cosecha de arroz (el de mejor calidad de Japón).


Ahora bien, un tema que llamó mi atención fue el slogan del Fuji Rock: “el festival más limpio y ecológico del mundo”. Resulta que los organizadores han tratado de ser quisquillosos con el reciclaje y utilizan la basura de cada año para crear productos nuevos para los siguientes festivales. Además, colocan puestos dentro del festival para informar sobre los problemas ecológico. Sin embargo, en lo personal creo que el mensaje ecológico es débil. No es mi intención ser un fanfarrón pero si obligan a los asistentes a reciclar meticulosamente la basura, deberían también invitar a los artistas que participan en el Fuji Rock a expresar un mensaje ecológico en sus presentaciones. Finalmente, son ellos el principal atractivo del evento y la razón de que miles se congreguen en una montaña alejada de las urbes.

1/02/2007

En las calles de Ochanomizu

(Texto publicado en Diario Monitor, 2 de enero de 2006)

Inicia el año del jabalí. Sin duda, un año crucial para Japón y México. En el primero, habrá elecciones en el verano y ahí se determinará el futuro del primer ministro Abe, incluyendo su proyecto de modificar la “constitución pacifista”. Por lo que toca a México, Calderón está obligado a revertir su mala imagen y convencer de que tiene la capacidad de dirigir una nación que en su mayoría no voto por él. Aunado a lo anterior, tiene que cumplir su promesa de más empleos y ganarse a una “izquierda” que ve con mucho recelo su poco interés por la educación. En fin, nos espera un año intenso.

Ahora bien, en esta cavilación no discutiré sobre estos temas. Tenemos todo el 2007 para hacerlo. En esta ocasión, quisiera comentar algo que me llamó mucho la atención en Ochanomizu. Empecemos por definir dónde está este lugar.

Ochanomizu es un barrio que se encuentra en el centro de Tokio. En su interior alberga a la Universidad Medica y Dental de Tokio, así como la Universidad Femenina de Ochanomizu (el mejor centro universitarios femenino de Japón). De igual manera, a unos cuantos kilómetros de ahí está la Universidad de Tokio. Asimismo, a una estación en tren, está Akihabara: la Meca de los aparatos electrónicos y el centro de reunión de los “otakus” (términos despectivo para designar a los aficionados de los cómics y animaciones). En suma, es un lugar donde existe un gran flujo de gente dentro de esta hiperpoblada metrópoli.

Ahora bien, Ochanomizu también ostenta otra característica particular. En sus calles se encuentran numerosas tiendas de instrumentos musicales. Uno puede encontrar ahí guitarras eléctricas, trombones y baterías, inclusive ocarinas y marimbas. En otras palabras, si uno quiere comprar un instrumento bueno, una visita a este barrio es un acto obligado.

Justamente, hace un par de días, tuve la oportunidad de caminar por ahí y mi sorpresa fue que las tiendas estaban llenas. En una sociedad en donde muchos compran por Internet y los costos de envió son baratos y seguros; no pensaba encontrar tanta gente. En su mayoría eran jóvenes universitarios, pero también habían estudiantes de preparatoria. Igualmente había gente mayor. De hecho, en una de las tiendas me tocó ver a un cuarentón llevarse una guitarra Fender de 200 mil yenes (18 mil pesos mexicanos aproximadamente, unos 1800 dólares). Inclusive, había extranjeros que estaban anonadados por las guitarras usadas. En suma, era un paraíso para todos aquellos que alguna vez han tocado un instrumento o bien siguen tocando.

Probablemente, se estará preguntando qué es los sorprendente de esto. A pesar de los precios extraorbitantes que mencioné en líneas pasadas, comprar una guitarra eléctrica no es un lujo. Si bien, es una “frivolidad” para muchos, no es una misión imposible. Por ejemplo, en Ochanomizu una guitarra eléctrica Ibanez cuesta 20 mil yenes (1800 pesos). Esta cifra incluye el amplificador y otros aditamentos. Hay inclusive de 10 mil yenes.

En México es un precio caro, sin duda. Sin embargo, considerando que un joven de preparatoria, en un trabajo de medio tiempo en un McDonald’s, obtiene 800 yenes la hora (7 pesos). Comprar esta guitarra Ibanez es posible, trabajando 12 horas a la semana durante dos meses en esta transnacional de comida chatarra. Así, este acceso a trabajos de medio tiempo y la existencia de un mercado amplio de instrumentos explica por qué los japoneses consumen tanto estos productos. De hecho, esto lo constata el número de gentes que porta un instrumento en los trenes de Tokio. En cualquier vagón es muy común ver a jóvenes con guitarras en sus espaldas o amas de casas con violines.

Y como en todos los lugares. Muchos no se quedan en el nivel de aficionados y buscan volverse profesionales y trascender en el mercado de pop japonés, que desgraciadamente no es de mucha calidad. Eso no implica que todos sean mediocres. Todo lo contrario. Hay músicos talentosos como Ryuichi Sakamoto y probablemente más de lo que este columnista sabe (mi conocimiento musical es muy reducido, o bien sesgado).

A guisa de conclusión. En un país donde fluye mucho dinero, pese a la creciente desigualdad social que impera, tocar un instrumento no es un lujo. Ahora bien detrás de esta “frivolidad” existe una realidad que no se puede desdeñar: el apoyo que ha brindado el gobierno de la posguerra a la cultura y el éxito de su modelo de bienestar. Como lo escribió Armando Román en su columna del 27 de diciembre de Diario Monitor: si se construye un modelo de bienestar bueno se pueden disminuir las desigualdades primarias (aunque eso no implique que desaparezcan las injusticias).

Cajón de sastre: En la versión original de este artículo, el cual está arriba, puse que 800 yenes son 7 pesos, pero lo correcto son 70 pesos.

8/01/2006

El rock japonés y la apatía política

(Texto publicado en Diario Monitor, 1 de agosto de 2006)

“En las grandes urbes aumentan el suicidio de jóvenes. Eso dice una escondida nota del periódico que llegó hoy. Pero el problema es que hoy llueve y no tengo paraguas. Tengo que ir a verte. Tengo que ir a tu casa, mientras me mojo. Una fría lluvia infiltra hoy mi alma y hace que no piense en otra cosa que no sea en ti. ¿Dime esto es algo bueno? En la televisión una persona está hablando muy angustiada sobre el futuro de nuestro país. Pero el problema es que hoy llueve y no tengo paraguas. Tengo que ir a verte. Tengo que ir a tu casa, mientras me mojo...”

Las líneas anteriores forman parte de la letra No tengo paraguas, canción compuesta en 1972 por el cantautor Yosui Inoue. Probablemente, esta melodía socarrona puede sonar irreverente y más en tiempos de “política ficción”. Esta canción, empero, no es de ningún modo una desfachatez ni una tergiversación personal, sino una descripción perfecta de lo que ha sido la sociedad japonesa después del decenio de los setenta.

A partir de esos años, los jóvenes dejan la rebeldía política para convertirse en un ente consumista, trayendo como resultado un decrecimiento exponencial de las movilizaciones masivas (algo que muchos seguidores del acartonado Felipe Calderón quisieran ver en estos días). De este modo, en Japón no observamos protestas masivas de estudiantes como las que hubo en Francia hace unos meses. Tampoco atisbamos manifestaciones pacifistas que logren convocar a una gran audiencia como en Estados Unidos. Y obviamente, es imposible columbrar la conglomeración de 1.1 millones en una plaza pública como ocurrió en México (y no por falta de espacio).

Ahora bien, un indicador que demuestra a la perfección esta apatía y desinterés hacia la política es la música japonesa. Para comprender esto, es prudente explicar las características de la industria musical de este país.
El mercado musical en Japón está dividido en dos grupos: música extranjera y el J-Pop. En el caso del primero encontramos varios géneros como rock, pop, reggae, bossa nova, entre otros. Y como en todo el mundo, la música en inglés, ocupa la mayor parte, aunque también tenemos otros idiomas. De hecho, la variedad de material discográfico de las tiendas de Tokio es tan grande que uno puede encontrar discos de José José, Molotov o Grupo Niche.

Por lo que toca al J-Pop, éste también está compuesto por varios géneros aunque con un claro dominio del pop. En el caso específico de éste sus letras no hacen ninguna alusión hacia algún tema social y se suele explotar mucho la imagen de los artistas, así como sus vestuarios que a veces caen en lo ridículo. En este sentido, no difiere mucho de los grupos de Televisa. Ahora, la diferencia crucial con México es que esta falta de conciencia social que tiene el pop se reproducen también en los grupos de Rock y Hip-Hop. Géneros que en nuestro país se han prestado mucho a la crítica política. Digámoslo así: en Japón no encontraremos grupos como Molotov, Tijuana No o Panteón Rococó.

No quiero decir con lo anterior que los grupos de rock o Hip-Hop tengan que tener siempre un mensaje social, pero es interesante ver que en Japón no se cumple con este tipo de patrón no sólo común en México sino en cualquier otro país. ¿Por qué existe esta situación? No tengo un conocimiento profesional sobre la música y mucho menos quiero hacer una generalización extrema. Mi humilde respuesta a esta interrogante es que todo está vinculado a la aprobación falsa de que en este país no hay injusticias; a la destrucción de la rebeldía política en los años setenta; y a la aceptación inconsciente de muchos músicos japoneses de que la crítica social no genera dinero ni fama. Dicho de otra manera, pese a que los jóvenes están inmersos en un mundo politizado, esta situación no les quita el sueño, tal y como lo describe No tengo paraguas.

Me intriga mucho esto, porque aquí siempre ha existido la libertad de expresión y no como ha ocurrido durante muchos años en México. Empero, nada es para siempre y esto puede cambiar eventualmente. De hecho, existen actualmente condiciones que permiten un mayor desarrollo de una crítica social dentro del rock japonés. Especialmente, el aumento de la brecha social entre los más ricos y los más pobres de los últimos años puede concienciar a más jóvenes sobre los problemas que aquejan a su país. Quién sabe, a lo mejor en uno años podremos ver un Profeta del Nopal en estas tierras y cuando surja ese Rockdrigo japonés muy probablemente el rock de este país será algo más interesante.